Conservación y/o restauración de muebles

Conservación y/o restauración de muebles.

  • A los muebles no les sucede lo que a los buenos vinos:  no mejoran con los años. Lo normal es lo contrario, y cuando se trata de piezas de gran calidad, el tiempo  altera su aspecto y su salud.

La madera de verdad es un material vivo que sufre los cambios de temperatura y las variaciones de humedad del medioambiente,  los rayos directos del sol, la luz y la utilización de productos de limpieza inadecuados que pueden perjudicarlos.

Los muebles en uso sufren también las huellas que pueden dejar las mascotas en los muebles. Los efectos de estos animalitos pueden dejar marcas  en las patas de cómodas,  esquinas de mesas  o, también las señales que dejan los  niños con  pinturas, pegamentos y objetos filosos.

Pero, al margen de estas agresiones externas, el mobiliario también están sometidos al dictado de la moda y, tendencias vintage al margen, una actualización oportuna  puede ser una salvación y un logro. ¿Qué hacemos, por ejemplo, con una cómoda de los sesenta o setenta, algo descolada que estamos cansados de ver día a día?

Por un lado se puede intentar venderla tal cual está y comprar algo nuevo. Pero si queremos ‘salvarla’ y seguir usándola, una buena  alternativa es someterla a un proceso de conservación y/o restauración, depende del estado en que se encuentre. Actualmente, diversos estudios y profesionales de la restauración  ofrecen cursos para los que quieran darle una nueva vida a sus muebles.

Siguiendo las directrices de un profesional se deberá hacer primero un    relevamiento de las patologías que presenta, anotarlas y luego   ver cómo solucionar cada una. De este diagnóstico se valora qué puede ser conservado con acciones como de limpieza mecánica, superficial o profunda, quitar pequeñas rayas, manchas y otras huellas. Se conoce en este estudio también las materialidades con las que está realizado el mueble, por ejemplo, qué madera es, si tiene más de una variedad de madera, si tiene incrustaciones de metales, de otras maderas, si están teñidas, si tiene  barnices, si tiene lagunas, manchas o sectores faltantes, por ejemplo, falta madera, falta de un sector de pintura, o de marquetería.

Las acciones pueden ser:  conocimiento y/o utilización de distintos materiales y  técnicas de limpieza, se reponen  piezas de chapa de madera, reparación de arañazos y manchas, lijado y barnizado a muñeca con gomalaca.

También se puede dar un nuevo aspecto al artículo,  se puede pintar, decapar o utilizar técnicas de pintura como el marmorizado o falsa marquetería, y acabados metálicos, o darle un nuevo uso: hacer una biblioteca con una escalera vieja, o una bandeja con un marco que no se usa, o un revistero con una caja de vino de madera. Sobre  qué hacer con la cómoda, para dar un nuevo aspecto podemos hacer decapados y pinturas decorativas, o actualizarla con acabados metálicos, o  para niños, pintar con colores alegres, con estarcido o con aplicaciones divertidas. Incluso se pueden usar  telas o técnicas de decoupage.

En conclusión, para abordar la conservación o restauración de un mueble de manera más rigurosa, conjugando materiales y técnicas tradicionales con los más avanzados sistemas de análisis en laboratorio. Para realizar una correcta intervención de restauración sobre las piezas, hay que saber realizar un buen diagnóstico, proponiendo la intervención mas adecuada a cada caso y realizando el proceso especifico.

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