Eficiencia energética en edificios

  • las mejoras en el confort higrotérmico en la vivienda y el aumento de la vida útil de la misma, son sólo algunos de los factores más importantes para mejorar la eficiencia energética.

Por qué un edificio debe consumir menos energía? Además de tomar en cuenta la escasez de recursos naturales renovables, también se consideran aspectos fundamentales, tales como la emisión de CO2 a la atmósfera, los residuos contaminantes, las mejoras en el confort higrotérmico en la vivienda y el aumento de la vida útil de la misma, son sólo algunos de los factores más importantes.

El uso eficiente de la energía es igual a la reducción del consumo de energía elevando los stándares de confort.

Dentro de 50 años, una nueva realidad permitirá a los profesionales diseñar sus edificios en una forma más eficiente, pero hoy es nuestra responsabilidad como profesionales contemporáneos ser previsores para impedir que nuestros edificios se conviertan en obsoletos antes de lo previsto, porque su costo de funcionamiento sea muy elevado.
Diseñar un edificio estéticamente aceptable, y tomar conciencia que la encomienda del trabajo, existe una persona, familia, institución o empresa que afrontará los gastos de funcionamiento que el edificio genere, no solamente energético, sino de patologías como condensación, puentes térmicos, infiltración de aire, etc., que se puedan presentar por el mal diseño constructivo. Patologías que requieren de un importante aporte económico para lograr una solución, aunque a veces hasta resulte imposible solucionar.Con el tiempo acondicionar edificios mal diseñados elevará el problema a una escala mucho mayor.

En Europa y América hace tiempo que los profesionales del tema se encuentran trabajando en el ahorro energético en la vivienda. Sin embargo, en muchos de esos países, las normas no son de cumplimiento obligatorio, a excepción de los planes oficiales de vivienda, derivando al criterio del profesional actuante su aplicación, y muchas veces, los profesionales desconocen la existencia de las normas.

El aspecto más importante no es justamente la aplicación de una normativa como receta de solución a un problema que pasa por la conciencia de cada uno. Lo que se construye hoy será la herencia delegada a las generaciones futuras, por lo tanto, debemos ser concientes que todos los aspectos de mejora introducidos en la actualidad, los vamos a disfrutar nosotros mismos, y servirán de precedente para sumar nuevas mejoras a futuro.

También deben adecuarse las normas vigentes y el seguimiento de criterios de diseño para optimizar el problema energético del edificio, que no siempre significa una inversión mayor. El costo de un edificio se compone de tres partes fundamentales básicas, dos se pueden prever en las instancias pertinentes al diseño de la caja arquitectónica. El primer término de dicha ecuación es el costo de construcción del edificio, donde influye significativamente la calidad constructiva. Aunque si tomamos en cuenta un diseño optimizado (forma-volumen-orientación), seguramente el costo será igual o inferior respecto de otro diseño poco optimizado, pero de igual calidad constructiva. Este término es generalmente el único que le interesa al propietario o promotor del edificio. El segundo término en la ecuación del costo son los gastos de funcionamiento del edificio a lo largo de su vida útil. En este punto, un diseño inadecuado o mal construido tiene mucha importancia. En efecto, si el costo de construcción presenta un valor de 100 unidades y para esa calidad constructiva el costo de funcionamiento es de, supongamos, 12 unidades por año, al final de su vida útil, estimada en 50 años, el costo final del edificio fue de 600 unidades. Si tomamos ahora un edificio optimizado desde el punto de vista energético pero con un valor de construcción de 110 unidades, cuyo costo de funcionamiento es de 7 unidades, el valor final de costo será entonces de 460 unidades, lo cual representa un ahorro de aproximadamente el 24% respecto del costo total, aunque los gastos imputables a su construcción fueron un 10% mayor que en el primer ejemplo. Como profesionales debemos ofrecer al propietario el panorama esperable a futuro en cuanto al costo de funcionamiento del edificio. Verdaderamente esta es una faz profesional distintiva, ya que trabajamos con una programación temporal de la caja arquitectónica.

Como propietarios debemos tomar conciencia que el costo del edificio cuya construcción comenzamos hoy no se encuentra formado solamente por el importe a desembolsar durante el periodo de construcción y que los errores de diseño o aspectos constructivos se pagan durante el resto de la vida del edificio. El tercer término de esta ecuación es el costo de las reparaciones o adecuaciones a realizar debidos a errores de diseño que derivan en patologías constructivas. Este último aspecto es difícil de cuantificar, pero podemos estar totalmente seguros que la aparición de algunas de esas patologías se puede impedir en la etapa de diseño a partir de un estudio conciente de su origen. Creo que ahora sí estamos en condiciones de responder a la pregunta original, pero siempre a partir de un compromiso (tanto actuando como profesionales como en el rol de propietarios), relacionado con el ahorro energético.

Las reglas están dictadas y los elementos que nos permitirán tomar una decisión acertada permanecen a nuestro alcance.

 

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