Silla “Tina” de Benedetta Tagliabue

Silla “Tina” de Benedetta Tagliabue.

  • Benedetta Tagliabue creó una silla fresca, “Tina”, que sin romper con la tradición actualiza el trabajo  artesanal mediterráneo.

Tina está inspirada en las redes de los pescadores puestas a secar y en la forma de las hamacas en las que los beduinos nómadas tumban a sus hijos, las butacas evocan también el arte de la cestería. Y las huellas de las manos de los diseñadores.

Cuando el estudio Miralles-Tagliabue diseñó el Pabellón Español para la Exposición Universal de Shanghai, Tagliabue quiso lanzar un alegato en defensa de la artesanía, los materiales tradicionales y la belleza maleable de los mimbres. Para las fachadas de ese edificio, la arquitecta supo tejer fibras y mimbres y logró urdir uno de los inmuebles más recordados de la Expo. Ese interés por los materiales tradicionales, y la propia inclinación del estudio a apostar por lo asimétrico, lo singular, lo inesperado y lo aparentemente imperfecto, están también presentes en el nuevo mobiliario que la italiana afincada en Barcelona ha ideado para la empresa valenciana.

La butaca Tina y el sofá del mismo nombre se sujetan a un tubo de acero tan fino como el que las soporta. En realidad, la carcasa de rattan —flexible— es la que soporta el peso, la fina estructura lo desplaza hasta el suelo y contribuye a la ligereza del mueble. Así, el rattan es más grueso que el acero, y mucho más visible, sinuoso y cálido.

A diferencia del bambú y las cañas europeas, el núcleo del rattan es macizo. Esta caña que solo crece en zonas tropicales es elástica y ligera. Por eso una empresa valenciana que lleva medio siglo fabricando muebles de mimbre la eligió para que sus artesanos la curvasen a mano. Alberto Alés, jefe de producto de Expormim, cuenta que existen cientos de variedades de rattan y que ellos emplean el manao, la malacca y la manila por su rápido crecimiento y su alta duración.

Más info: Expormin